Productos oleofílicos para control de derrames
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Las zonas de abastecimiento, mantenimiento y estacionamiento de vehículos son algunos de los puntos con mayor riesgo de derrames de combustibles, aceites e hidrocarburos. Por eso muchas operaciones instalan sistemas de contención secundaria para proteger el suelo, cumplir con la normativa ambiental y reducir el riesgo de incidentes. Sin embargo, hay un factor que suele quedar fuera del diseño: la operación diaria de los vehículos.
En estas áreas se concentran las maniobras de carga de combustible, los cambios de aceite y el estacionamiento de equipos pesados. Cada una de esas tareas es una oportunidad de fuga, goteo o derrame. A diferencia de un tanque fijo, aquí el riesgo se mueve con los vehículos, lo que obliga a pensar la contención en función de cómo trabaja realmente la operación.
Un sistema de contención puede estar bien dimensionado para almacenar un derrame y cumplir con los requisitos ambientales, y aun así no estar preparado para las condiciones reales de trabajo. En zonas de circulación constante, el sistema queda expuesto a esfuerzos que poco a poco lo deterioran.
Con el tiempo, estas condiciones generan desgaste prematuro de los materiales, aumentan la frecuencia de mantenimiento y comprometen la integridad del sistema.
Las geomembranas son una excelente barrera impermeable para contener hidrocarburos y otros contaminantes, pero no están diseñadas para recibir de forma directa el paso constante de vehículos. Cuando el peso y la fricción actúan de manera repetida sobre la superficie, pueden aparecer deformaciones, desgaste o daños que acortan la vida útil del sistema.
Por esa razón, las operaciones con tránsito frecuente suman elementos de protección que distribuyen las cargas y evitan que el esfuerzo mecánico se transfiera directamente a la geomembrana.
No todos los diques de contención sirven para este tipo de aplicación. Al elegir una solución conviene revisar al menos cinco aspectos.
Los materiales deben ser compatibles con combustibles, aceites e hidrocarburos para evitar degradaciones prematuras.
El sistema debe incorporar superficies capaces de soportar las cargas vehiculares sin transmitir esfuerzos excesivos a la geomembrana.
El ingreso y la salida de vehículos deben realizarse sin afectar la capacidad de contención.
Las operaciones cambian, por lo que conviene contar con soluciones que se fabriquen según las dimensiones y las necesidades específicas de cada lugar.
En la mayoría de los casos se necesita una solución que pueda implementarse pronto, sin obras civiles complejas.
La contención secundaria es la segunda línea de defensa frente a un derrame: actúa cuando el contenedor primario falla. En Colombia, el Plan Nacional de Contingencia frente a pérdidas de contención de hidrocarburos y sustancias peligrosas, adoptado mediante el Decreto 1868 de 2021, establece el marco de preparación y respuesta. Además, donde se manipulan o almacenan hidrocarburos suele exigirse contar con kits y sistemas de control de derrames. Un sistema bien diseñado no solo protege el suelo, también facilita demostrar el cumplimiento ante la autoridad ambiental.
Uno de los errores más comunes es asumir que la protección ambiental y la eficiencia operativa son objetivos opuestos. La experiencia demuestra lo contrario: los sistemas más exitosos son los que se integran de forma natural a la operación.
Cuando una medida de control dificulta el trabajo diario, aparecen las desviaciones, las modificaciones improvisadas y los problemas de mantenimiento. Cuando el sistema se adapta a la forma en que realmente trabajan los equipos y los vehículos, es más fácil garantizar su uso continuo y conservar su efectividad en el tiempo.
Una operación del sector Oil and Gas necesitaba un sistema de contención secundaria para vehículos con tanques de combustible, sin afectar la entrada, la salida ni la movilidad diaria de los equipos. La preocupación no era solo contener un posible derrame, sino garantizar que el tránsito constante no deteriorara la geomembrana ni redujera la vida útil del sistema.
Para responder a este desafío se desarrolló una solución que combinó varios elementos.
El resultado fue una solución que protege el suelo frente a posibles derrames sin afectar la continuidad de la operación. Puedes conocer el caso completo del Geopit ECO 800 en nuestra sección de casos de éxito.
Si en tu operación hay vehículos con combustible, zonas de mantenimiento, áreas de abastecimiento o equipos móviles que requieren contención, vale la pena revisar si la solución actual fue diseñada para soportar las condiciones reales de trabajo. Una revisión temprana evita costos de mantenimiento, reemplazos prematuros y riesgos ambientales innecesarios. Escríbenos y pide una cotización a la medida de tu operación.
En Geosoluciones diseñamos y fabricamos sistemas de contención de derrames pensados para las condiciones reales de cada operación. Bajo nuestra consigna de hacer ingeniería con pasión por la vida, combinamos geomembranas resistentes a hidrocarburos, diques y bermas de contención y soluciones a la medida para proteger el suelo sin frenar tu productividad.
La contención primaria es el recipiente que guarda el producto, por ejemplo un tanque. La contención secundaria es la barrera que retiene el derrame si la primaria falla, como un dique, una berma o una geomembrana bajo la zona de trabajo.
En operaciones donde se utilizan, producen, manipulan o almacenan hidrocarburos y sustancias peligrosas, la normativa ambiental exige medidas de prevención y respuesta, incluidos kits y sistemas de contención. El Decreto 1868 de 2021 establece el marco del Plan Nacional de Contingencia.
Las geomembranas de PVC reforzado formuladas para resistir químicos e hidrocarburos, como la PVC HR 800 Reforzada, son las indicadas para contención de combustibles y aceites. La selección depende del tipo de sustancia, el tiempo de exposición y las condiciones del sitio.

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